Radiónica y cambio de hábitos
Cuando deseamos modificar hábitos negativos, hay un punto de partida que es esencial. El deseo profundo y completo de desear el cambio por parte de la propia persona. El individuo no debe actuar movido simplemente por lo que otros deseen para él. Por ejemplo, consideremos un hábito negativo como el fumar. Es posible que la pareja del fumador odie el tabaco y presione a la persona que fume para que abandone el hábito.
El fumador quizá reconozca que el tabaco es dañino para la salud. Puede que incluso admita que dejar de fumar le beneficiaría y complacería a su pareja, pero en realidad no ha tomado la decisión de dejarlo por su propia iniciativa ni tiene un deseo ferviente de llegar a ser un no fumador. Puede que a nivel interno incluso piense que otros están inmiscuyéndose en su propia vida y que tratan de controlar su conducta sin respetarle.
Su mente subconsciente no está alineada con su mente consciente en relación a esa importante decisión. Ocurrirá entonces que, ante la mínima dificultad, cuando surja una situación propicia o cuando se presente el momento adecuado, la persona cederá a su condicionamiento físico y mental en relación al tabaco. Volverá a consumir simplemente porque no hay convicción personal de que el cambio debe producirse, que el cambio es para su propio beneficio y que el cambio aporta ventajas tan esenciales para su propia persona que resulta innegociable.
Cuando utilizamos la radiónica para modificar hábitos nocivos propios o ajenos es básico actuar en dos ámbitos. Continuaremos con el ejemplo de dejar de fumar. Primero, una preparación mental: “Desarrollar un deseo intenso por abandonar el hábito del tabaco desde lo más profundo del ser”. Cuando esta idea se implanta y queda arraigada, entonces se puede trabajar a nivel físico: “El organismo rechaza por completo el tabaco y desarrolla una profunda aversión por todo lo relacionado con fumar”. Es bueno incluir el nombre de la persona en cualquiera de las afirmaciones.
Adicionalmente también se pueden trabajar aspectos accesorios como “modificar los hábitos que conducen al consumo de tabaco” o “generar hábitos positivos que sustituyan al hábito de fumar”.
Este mismo concepto de trabajo puede emplearse para otro tipo de hábitos de conducta que sean perjudiciales como el comer en exceso o controlar el consumo excesivo de azúcar. También para implantar hábitos positivos que conduzcan a mejoras o a desarrollar la personalidad. Definitivamente, la radiónica puede ser de gran ayuda para resolver problemas o avanzar en cualquier aspecto de crecimiento o consecución de objetivos. Pruébelo y se convencerá.


