¿Cambiar el pasado? ¿Cambiar el futuro?

¿Cambiar el pasado? ¿Cambiar el futuro?

Cuando trabajamos con radiónica asuntos más allá de la terapia y que tienen como objetivos solucionar situaciones, debemos ser conscientes de dónde nos situamos en el tiempo. Un suceso que ya ha acontecido no puede ser cambiado. ¿Qué queremos decir con esto? A veces una persona pretende que las circunstancias se encaminen de una determinada manera, pero intenta actuar sobre algo que ya está decidido y que no tiene vuelta atrás. Imagine por ejemplo la resolución de un juicio ya decidido por un juez pero cuya sentencia no se ha emitido formalmente, o la decisión de no admitir a una persona en un puesto de trabajo que ya se ha producido pero que todavía no ha sido comunicada al interesado.

No podemos cambiar el pasado, pero sí podemos cambiar nuestro futuro cuando tomamos consciencia de nuestro poder personal y las herramientas que podemos encontrarnos en nuestro camino. La radiónica nos permite focalizarnos para emplear energía en la dirección que queremos o para enderezar asuntos pasados que tienen consecuencias en nuestro presente o nuestro futuro. Puede acelerar y potenciar los resultados de manera extraordinaria en la mayoría de las ocasiones. Por otra parte, a veces lo que creemos bueno para nosotros no es una opción beneficiosa para nosotros.

Cuando en radiónica se trabajan objetivos es aconsejable añadir la coletilla: “De forma que (nombre de la persona) se sienta contenta y feliz”. Esta es la última búsqueda en relación a cualquier cosa. Si estamos buscando un objetivo económico, laboral, amoroso o relativo a las relaciones entre personas, esperaremos que ese objetivo cumpla la expectativa final. Una determinada elección a nivel consciente puede tener un resultado negativo para nosotros porque no sabemos lo que envuelve esa elección a todo nivel.

Nuestro cerebro y nuestra mente pueden formar un equipo extraordinario para lograr cosas tanto desastrosas como extraordinarias. Por ejemplo, un cuchillo de cocina junto con la fuerza de un ser humano puede servir para hacer daño a otros o para realizar comidas agradables y nutritivas para la propia persona y sus seres queridos.

Con esto en consideración, tenemos la oportunidad de dejarnos influir por los demás o por las circunstancias de otros. Tenemos la oportunidad de seguir limitados o cambiar a modo proactivo, a modo elección, a modo “control” de nuestro futuro. En ambos casos estaremos usando nuestro cerebro y nuestra mente, pero de formas muy distintas y con resultados completamente diferentes.

Cuando no somos conscientes de poseer este extraordinario “equipo” cerebro-mente, o lo usamos de manera pasiva, nuestras  “herramientas biológicas” pueden volverse en nuestra contra. Nos influirán las noticias, las películas que todo el mundo ve, los comentarios de la calle o de las redes sociales, los amigos más cercanos, nuestros familiares o nuestros jefes. Generalmente estas influencias nos llevarán por el camino que otros tracen para nosotros, absorbiendo nuestras energías mentales y físicas. Incluso aunque los demás no traten de hacernos daño conscientemente, pueden apartarnos de nuestra verdadera esencia o de las cosas que podemos o queremos hacer en lo más profundo de nuestro interior.

Muchas personas consideran que sus sueños no pueden cumplirse porque son demasiado mayores, demasiado jóvenes, demasiado torpes o demasiado responsables. Otros ven las cosas demasiado difíciles o poco realistas para ellas mismas. Hay quienes deciden en función de lo que otras personas deciden. Todas esas creencias son mensajes que introducen en su cerebro y que modelan con su mente. A menudo, creencias limitantes que se van haciendo fuertes precisamente por los mismos mecanismos que podemos usar a nuestro favor en lugar de en nuestra contra.

Cuando visualizamos un presente y un futuro más positivo y acorde a nuestros deseos, modificamos nuestras expectativas de neutras a proactivas o de negativas a positivas. Empezamos a vibrar de acuerdo a aquello que visualizamos. Comenzamos a percibir las cosas de forma diferente y emitimos esa vibración a nuestro alrededor de igual manera. Otros perciben esa vibración y responden a esos mensajes.

Pararse a pensar lo que queremos y comenzar a generar imágenes de lo que deseamos es el comienzo a una vida más plena y satisfactoria. No se trata de fantasear distraídamente. Hablamos de focalizar nuestra mente y nuestra intención hacia objetivos claros y definidos en lugar de generar imágenes de frustración y miedo. Construir un futuro agradable, con significado y vibrante está al alcance de cualquier ser humano normal.

Podemos mejorar nuestras capacidades físicas, podemos acelerar nuestro aprendizaje, podemos mejorar nuestras relaciones sociales o de pareja, podemos acceder a mejores ingresos y podemos también encaminarnos a hacer realidad nuestras metas al tiempo que crecemos como seres humanos. Los campos de acción son infinitos y el tiempo del que disponemos es limitado. Dejar pasar el tiempo de vida sin decidirse a cambiar no es una sabia decisión. Utilice su mente, sus capacidades, sus posibilidades y las herramientas a su alcance para aprovechar su existencia. Es la opción más sabia y la que más satisfacciones le reportará.

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