Desánimo en tiempos de crisis

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Desánimo en tiempos de crisis

La crisis provocada por el coronavirus no sólo ha afectado a nivel físico a la población. El desánimo, la ansiedad y los problemas psicológicos han aumentado hasta niveles insospechados. Aunque algunos estudios lo ratifican claramente, casi todas las personas son muy conscientes de que han sufrido algún episodio de alteración anímica negativa desde que comenzó la situación de pandemia.

No se trata sólo de la inquietud por la posibilidad de contraer el virus, sino también una cascada de situaciones anómalas derivadas de la crisis actual. La economía afectada de los países, la disminución de ingresos en muchos hogares, la falta de relaciones personales habituales, los cambios de costumbres, los confinamientos, las restricciones de reunión, las limitaciones de movimiento y muchos otros factores han incidido y lo continúan haciendo sobre el estado mental y emocional de las personas.

La pandemia ha demostrado ser tan extenuante, que uno de cada seis estadounidenses comenzó algún tipo de terapia psicológica durante el pasado 2020. Se cree que ocurre algo parecido en otros países desarrollados. Esto se agrava con la llegada del invierno y la depresión asociada a la disminución de la luz solar.

Una mayor ingesta de comida y bebidas alcohólicas, carbohidratos simples, alimentos dulces y falta de ejercicio, ha llevado a un aumento de peso generalizado, lo que puede derivar en problemas de salud a corto, medio y largo plazo.

¿Qué se puede hacer? Por supuesto, si cree su problema se ha desbocado, quizá precise la ayuda de un psicólogo o terapeuta especializado para ayudarle a reconducir su situación. No obstante, en la mayoría, puede bastar el mantenimiento y mejora de los hábitos positivos como aspecto esencial, así como el manejo y autocontrol de los pensamientos.

Realizar actividad física moderada adecuada a su edad es muy importante. Le permitirá controlar el peso, estimular su vitalidad, controlar su mente y moderar su apetito. Si no puede realizar otro ejercicio, al menos camine diariamente. Procure llevar una dieta equilibrada, comer menos alimentos de una sola vez y repartir la ingesta en cinco comidas para eliminar las bajadas y subidas de azúcar en sangre. Trate de limitar las horas que pasa frente al televisor contemplando noticias negativas. Procure reír un poco todos los días, compartir tiempo con otras personas y realizar actividades satisfactorias como leer, meditar, aprender un nuevo idioma o tocar un instrumento musical.

Si ya dispone de un buen aparato radiónico no olvide utilizarlo para restablecer sus niveles psicológicos y neurológicos alterados, además de emplear el equilibrado energético de forma habitual. Observará cómo se siente mucho mejor, mantiene un buen estado de ánimo y contribuye al bienestar de los que le rodean.

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