El desarrollo emocional con la radiónica

Back to Blog

El desarrollo emocional con la radiónica

Las emociones son reacciones que todos nosotros experimentamos en mayor o menor medida: alegría, tristeza, miedo, ira… Son conocidas por todos nosotros pero no por ello dejan de tener complejidad. Son reacciones que provocan cambios psicofisiológicos (mentales y físicos) en respuesta hechos, ideas, pensamientos o estímulos en los seres humanos. Dependiendo de la intensidad de la emoción se verán involucrados más o menos sistemas del organismo y también zonas del cerebro. Las emociones demuestran cómo llegamos a experimentar tanto mental como físicamente, el proceso de interacción entre nuestro mundo interno y externo. Generalmente, las emociones son expresadas a través de comportamientos, expresiones de tipo sentimental o cambios que afectan a la visión, la sensibilidad o incluso la memoria. Nuestras reacciones pueden llegar a ser involuntarias, como por ejemplo, la dilatación de las pupilas. Registramos mejor los sucesos que generan emociones intensas.

A nivel energético, las emociones modifican el espectro vibratorio de una persona y pueden estimularlo o debilitarlo. Por regla general, las emociones que calificamos como positivas amplían nuestra energía y la potencian, mientras que las emociones negativas debilitan nuestra energía y disminuyen su amplitud, haciendo que se repliegue hacia el organismo.

Cuando trabajamos con dispositivos de radiónica nos implicamos de diversas maneras en las tareas que pretendemos llevar a cabo. Vibratoriamente interactuamos con los circuitos y mediante los diales y la placa adherente, conectamos con los campos energéticos de otras personas o situaciones, dependiendo del objetivo que deseemos alcanzar. Estar en un estado de emoción positiva es un elemento que facilita y potencia los resultados que pretendemos desencadenar, tanto a nivel terapéutico como de metas.

Aunque no es imprescindible, se considera valioso que un dispositivo radiónico cuente con generador de energía orgón (cuanta más mejor), ya que aporta “combustible energético” accesorio dirigido a alimentar los procesos que deseamos materializar.

Por otra parte, si desea que un objetivo se mantenga en el tiempo, también es esencial que se mantenga la conexión con los parámetros que facilitan el resultado obtenido. Por ejemplo, si persigue metas relacionadas con mejora económica, es recomendable seguir incidiendo en distintas vías que hagan que el flujo ventajoso siga existiendo. Para ilustrarlo, sería como si una empresa realiza una publicidad determinada para conseguir clientes. Los resultados de esa publicidad tendrán una duración determinada en el tiempo. Si la empresa quiere seguir con el flujo de clientes, mantendrá la publicidad adaptándola a los gustos cambiantes de sus clientes.

Cuando utilizamos la radiónica para llegar a metas dinámicas (aquellas que precisan ser mantenidas), lo más apropiado es seguir mejorando la conexión con esa meta, introduciendo mensajes diferentes, en la misma dirección, pero que se vayan acomodando a los nuevos tiempo y situaciones. Mantener nuestra ilusión con los objetivos implicará que nuestras emociones positivas también se vean involucradas, lo que redundará en mayores éxitos en menor periodo de tiempo.

Share this post

Deja una respuesta

Back to Blog