El valor de la retroalimentación para conseguir sus metas con la radiónica

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El valor de la retroalimentación para conseguir sus metas con la radiónica

Cuando programamos un objetivo en un dispositivo radiónico, las cosas comenzarán a moverse. Sin duda alguna. Es el momento de estar expectantes con lo que sucede.

También es el momento de emplear la retroalimentación o “feedback”. El término designa un control sobre el sistema o sistemas con el que interactuamos, en el ámbito que sea, de tal forma que los resultados se introduzcan nuevamente con el fin de optimizar el desenlace que deseamos manifestar. ¿Qué quiere decir esto?

Pongamos un ejemplo: Cuando solicitamos algo a una persona o cuando exponemos una idea a otros, existe una reacción o respuesta. En función de esa reacción o respuesta, pensamos y volvemos a actuar, de la forma más adecuada en función de los intereses iniciales. Con la retroalimentación nos adaptamos para acercarnos a los objetivos marcados.

Volviendo a la radiónica, una vez que programemos un objetivo, observaremos la evolución de las cosas. Prestaremos atención. Veremos, escucharemos y sentiremos lo que sucede. Estaremos atentos a las primeras reacciones de nuestro entorno, a las circunstancias cambiantes y a los mensajes que nos puedan llegar. A veces las cosas se nos mostrarán claras y otras veces serán más difusas. Pero sin duda alguna marcarán un camino sobre el que trabajaremos nuevamente. Puede que haya que cambiar algo y es el momento de mantener una actitud maleable para adaptarnos y facilitar las modificaciones que nos permitirán alcanzar lo que verdaderamente buscamos.

Hay un dicho que dice que, si una persona le dice a otra que es un caballo, la segunda pensará que la primera está loca. Si tres personas le dicen lo mismo, pensará que se trata de una conspiración. Pero sin veinte insisten en la misma idea, será cuestión de que la persona piense en ir comprando una silla de montar. Esto significa que los mensajes que nos llegan a veces nos abren los ojos. Quizá el camino que seguíamos no era el apropiado y hacía falta seguir uno diferente para llegar con más seguridad y rapidez al destino que habíamos elegido o a un destino diferente pero que nos producirá igual o mayor satisfacción.

Cuando utilice su dispositivo de radiónica para acercarse a una realidad mejorada, permítase la suficiente elasticidad para modificar el itinerario, su proceder o su conducta en función de la retroalimentación que reciba del entorno. Modifique los mensajes y las acciones radiónicas adaptándolas a lo que vaya surgiendo sin perder de vista su intención final. Observará como todo sucede más rápido de lo que esperaba y disfrutará más del viaje.

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