¿Es un aparato radiónico una “máquina de los deseos”?

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¿Es un aparato radiónico una “máquina de los deseos”?

Coloquialmente hablando, muchas personas las llaman así, pero en realidad la radiónica es algo mucho más serio que eso. La razón de esta forma de denominar los aparatos de radiónica, viene dada por los diferentes usos que se pueden buscar con un aparato radiónico de calidad.

La mayoría de las personas que nos siguen, saben que la radiónica tuvo su origen en relación a investigaciones para detectar enfermedades y también para buscar remedio alternativo a las mismas. En radiónica se trabaja nivel energético y no físico. La radiónica no interfiere con el uso de la medicina tradicional ni busca ser su sustituto. La radiónica se mueve en ámbitos que van más allá de la realidad física, ya que se considera que hay un entramado energético básico sobre el que se asienta todo lo que contemplamos. Si el entramado energético está desestructurado no puede haber un correcto funcionamiento orgánico. No hay nada de magia ni de superstición en todo esto. Nos movemos en el mundo de la física cuántica tan en boga hoy en día pero que la radiónica ya anticipó con muchos años de antelación.

Si buscamos la armonización de la energía como estructura básica, es posible encontrar solución a muchos de los problemas que pueden afectar a las personas a todos los niveles. Cuando trabajamos con tratamientos alternativos podemos conectar con las configuraciones adecuadas y enlazarlas con las configuraciones alteradas para que estas últimas corrijan sus parámetros de acuerdo a las primeras. Esta teoría aplicada a los seres vivos en asuntos terapéuticos, es la que ha servido también para considerar que es posible encontrar parámetros de situaciones que deseamos que ocurran en otros ámbitos de nuestra realidad física y relativas a diferentes facetas de la vida.

Una situación de armonía en el campo de las relaciones puede ser parametrizada a través de un equipo radiónico, sus diales y su placa adherente. Si conectamos esa situación deseable con una representación desarmónica o negativa de la situación actual, buscamos que la realidad se modifique hacia mejor mediante esta acción. Estaremos programando la situación deseada utilizando un equipo de radiónica que en sus orígenes fue pensado para otras opciones enfocadas en terapia. De ahí el valor de la radiónica en su vertiente de programación de objetivos y consecución de esos objetivos en el campo de interés para la persona que utilice la radiónica.

No olvide que es recomendable practicar asuntos sencillos antes de programar acciones complejas. También es aconsejable plantear si una determinada acción buscada es la mejor y más positiva que podamos considerar. ¿Dañamos a alguien con lo que pretendemos conseguir? ¿Tratamos de doblegar a alguna persona para que vaya en contra de su voluntad? ¿Perseguimos objetivos egoístas sin que otras personas también salgan beneficiadas en el proceso? ¿Estamos persiguiendo objetivos imposibles dentro de nuestra realidad material? Tener todo esto en cuenta nos ayudará a materializar objetivos con mayor celeridad y seguridad. Buscar el bien común, dentro del ámbito de la realidad factible, es siempre la mejor opción. Si ya tiene un aparato de radiónica, úselo más y experimente con él. Si todavía no lo tiene, plantéese las ventajas de tenerlo.

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