La llamada memoria del agua y su uso en radiónica

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La llamada memoria del agua y su uso en radiónica

El Universo como sistema existe como un solo organismo, según las más modernas teorías. Es un organismo perfecto que permite la interrelación de todos sus componentes en mayor o menor medida, dependiendo de distintos parámetros. Esto implica enormes cantidades de información, infinitamente mayor que la existente en algo como Internet.

En nuestro planeta, el agua juega un papel esencial en relación a cómo se intercambia la información. Podemos decir que, es el medio a través del que toda la naturaleza se rige. Nuestro planeta en un enorme recipiente de agua, a través de la cual se desarrollaron todas las formas de vida. Y cada ser viviente es, en esencia, un recipiente lleno de agua. Por ejemplo, dependiendo de la edad, una persona está compuesta de entre un 70 y un 90 % de agua. Además, un ser humano consume una media de dos litros y medio de agua al día, directamente o a través de los alimentos que ingiere. Cantidad necesaria para mantener las funciones vitales.

Es muy interesante que la tensión superficial del agua es la más alta de todos los líquidos. Entre otras cosas, esto implica que no se ve atraída por otros materiales con los que entra en contacto a nivel molecular. Es un disolvente universal, dado que es el líquido que más sustancias puede llegar a disolver. Por otra parte, por su reactividad el agua puede compararse a un sistema nervioso que reacciona ante los estímulos. Así, si consideramos que la molécula del agua es un dipolo, tendremos que un extremo tiene carga negativa y el otro, carga positiva. De esta manera puede atraer a otras moléculas de manera estable formando agrupaciones de distintos modelos. Es a través de estas diferentes configuraciones que el agua retiene información, codificada en formas de estructuras. Cada sustancia que entra en contacto con el agua deja un “rastro” en el agua, tanto a nivel físico como energético.

Siguiendo la estela del Dr. Emoto, el autor de diversos libros, Paul Wallis, desarrolla la teoría de que se puede utilizar la capacidad del agua para recibir y transmitir información reequilibradora en relación a individuos y comunidades. Otro personaje muy conocido, el premio Nobel Luc Montagnier también apoya la idea del que el agua guarda huellas de sustancias o memoria de las mismas, es decir, la posibilidad de guardar información.

La teoría radiónica siempre ha defendido que, a través de la experiencia, se puede confirmar que es posible utilizar el agua como agente de transporte de información energética correctora. Esto implica que se puede ayudar a un organismo a solucionar desequilibrios o a incrementar las posibilidades de cambios positivos en campos diversos de la actividad humana.

Con un aparato radiónico bien constituido puede realizar pruebas diversas en este sentido y observar los resultados sorprendentes que se producen (consulte manual de instrucciones para más información).

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