LA RADIÓNICA Y LA ADICCIÓN A LOS ALIMENTOS DAÑINOS.

LA RADIÓNICA Y LA ADICCIÓN A LOS ALIMENTOS DAÑINOS.

            Cada vez hay más evidencia de que los alimentos desnaturalizados causan profundos estragos en el organismo humano. Dentro de los alimentos más dañinos, el azúcar y los carbohidratos refinados (presentes en el pan industrial, pasta, pizzas, hamburguesas, refrescos, dulces, etc.) no sólo producen un profundo daño en la salud, sino que son tan adictivos como la cocaína según los últimos estudios.

            El famoso Dr. Hyman, un conocido médico y autor de libros como “The Blood Sugar Solution” hace una llamada a la concienciación del público en general sobre el problema del consumo de estos productos industriales y sus consecuencias a corto, medio y largo plazo.

            Conocer que algo nos hace daño es el primer paso para tomar medidas. Sin embargo, modificar hábitos arraigados que causan placer sensorial extremo, como en el caso de los alimentos comentados, es otra cosa diferente.

            Las dietas desintoxicantes son una buena solución porque sirven para eliminar desechos y modificar la flora bacteriana desequilibrada que nos incita al consumo de alimentos nocivos. Lo que ocurre es que se necesita concienciación profunda y una gran fuerza de voluntad para iniciar el proceso y mantenerlo en el tiempo.

            Las personas con problemas de peso saben lo difícil que resulta mantener un régimen sano y alejado de los alimentos que inciden sobre la báscula. Pocos conocen que se puede emplear la radiónica con mucho éxito en este campo.

            Los usuarios de dispositivos radiónicos utilizan sus equipos para modificar pautas de comportamiento con mayor facilidad o para introducir patrones de conducta positivos. Al emplear la radiónica podemos facilitar los procesos, acelerar los cambios y conseguir nuestros objetivos disminuyendo o eliminando la ansiedad. Por otra parte, se pueden incorporar ratios radiónicos específicos o mensajes cuya vibración incida a nivel energético sobre el organismo, nuestras costumbres o las de las personas que tratemos.

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