Las bases para ser una persona resiliente (2 de 2)

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Las bases para ser una persona resiliente (2 de 2)

Ya se consideró la importancia de desarrollar la resiliencia como una capacidad que nos permite encarar la vida desde una perspectiva mucho más satisfactoria. En este comentario mostraremos los hábitos que una persona necesita incorporar para lograrlo.

  • Conocer sus limitaciones y potencialidades. – Descubrir cuáles son las fortalezas y habilidades, así como las flaquezas y limitaciones es el punto de partida del camino que todo sujeto debe estar dispuesto a explorar. Potenciar lo mejor y mejorar lo deficitario facilita trazar metas más objetivas que se ajusten a las características individuales, lo que permitirá un camino más cómodo y rápido hacia estas metas.
  • Desarrollar su creatividad. – Intentar recomponer algo que se ha roto volviendo al estado inicial no suele ser el mejor camino. Aceptar el cambio y desarrollar nuevas formas de lograr algo que satisfaga igual, mejor o de forma diferente permite recuperar el control.
  • Asumir las dificultades. – Las situaciones dolorosas son comunes a todos los seres humanos. De una u otra forma todas las personas se tienen que enfrentar a algunas de ellas. También sabemos que esas situaciones adversas no son eternas y que el futuro que les sigue dependerá de la reacción que tengamos. ¿Qué puedo aprender de esta etapa? ¿Cómo se han enfrentado otros a lo mismo? ¿Qué es lo mejor que puedo hacer para superar esto?
  • Rodearse de personas positivas y proactivas. – Cultivar la amistad de personas que nos permitan crecer y desarrollarnos es esencial. Nos sentirnos mejor y también podremos ayudar a otros que precisen nuestro apoyo. Mantener relaciones tóxicas es una mala idea que sólo puede generar problemas innecesarios. Soltar lastre le permitirá recorrer la vida de forma más ligera y satisfactoria.
  • Controlar sus emociones, no siempre las situaciones. – Es imposible controlar todas las situaciones externas, pero sí es factible aprender a modificar nuestras emociones para adaptarnos a lo que acontece. Cuando algo se escapa de nuestras manos (como por ejemplo la eventual y natural desaparición de seres queridos) controlar la respuesta emocional nos permitirá superar la etapa y asumir la experiencia.
  • Ser flexible. – Hay siempre distintos caminos para llegar a un destino. El camino más corto no siempre tiene que ser el mejor para toda persona. Tampoco es imprescindible llegar antes que después. Las personas resilientes lo saben. Saben lo que quieren lograr y experimentar, pero se dan cuenta de que pueden permitirse la adaptación necesaria para conseguirlo.
  • Ser perseverante. – La flexibilidad implica modificación, pero no renuncia. Conseguir metas implica tenacidad, fuerza de voluntad y persistencia. En el caso de las relaciones, muchas veces no podemos conseguir la felicidad junto a una determinada persona, pero eso no implica que el objetivo de conseguir esa felicidad no pueda ser realizable con otra distinta. Perseverancia y flexibilidad deben ser herramientas complementarias.
  • Ser optimista y ver las cosas con humor. – La objetividad no implica dejar de ser optimista. Esperar lo mejor no está reñido con ser consciente de la realidad. Ambas cosas deben ir de la mano. Lo mismo ocurre con el buen humor. No se tome todo demasiado en serio. Acepte las dificultades con humor y admita sus errores con una sonrisa o incluso con una risa. Eso le permitirá ser más humano y presentarse a los demás como una persona más cercana y agradable, lo que a la postre redundará en ampliar su capacidad de socializar con mayor facilidad.

Si considera que la resiliencia es algo valioso, en este comentario hemos procurado mostrar los pilares más importantes en los que se basa esta cualidad. Ahora puede trabajar los aspectos concretos que en su caso pudieran ser más deficitarios empleando la radiónica o cualquier otra herramienta de desarrollo personal a su alcance.





 

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