Las negociaciones y la radiónica

Las negociaciones y la radiónica

Cuando hablamos del término “negociar” muchas personas piensan en asuntos importantes como negociar la venta de una propiedad, negociar los términos de un contrato significativo o negociar una relación comercial de envergadura a nivel empresarial. Sin embargo, la realidad es que hay muchas otras “negociaciones” que realizamos diariamente.

No somos conscientes de estas acciones, pero son continuas. Así negociamos si vamos al cine o al teatro con nuestras parejas o amigos, negociamos con los hijos cuando les premiamos por alcanzar objetivos o portarse de manera apropiada, negociamos con nuestros vecinos asuntos de comunidad o con los compañeros de trabajo a la hora de realizar actividades laborales o establecer los turnos de vacaciones. Incluso a veces negociamos con nosotros mismos cuando establecemos premios y recompensas por ajustarnos a un determinado proceder, comer más verdura o cambiar de hábitos negativos.

Muchas personas preguntan si es posible influir con la radiónica en nuestros acuerdos. ¿Es posible aprovechar las ventajas de la radiónica también para esto? La respuesta es afirmativa, pero es importante tener presente algunas consideraciones. Si pretendemos emplear la radiónica con el objetivo de manipular, los resultados pueden ser positivos para nosotros en el corto plazo, pero a la larga las acciones pueden traer consecuencias negativas. Simple acción y reacción. Doblegar y obligar no es la manera más positiva de hacer las cosas. Las personas perciben inconscientemente cuando son llevadas a realizar actos contrarios a lo que les conviene con intenciones egoístas o malsanas.

¿Cómo actuar entonces? Lo más aconsejable es utilizar la radiónica (o los equipos de radiónica) para buscar la forma de que los acuerdos sean lo más beneficiosos posibles para todas las partes implicadas. Por ejemplo, es muy común que las negociaciones deriven en bloqueos por causas completamente ajenas a lo que se esté tratando. Los enfrentamientos personales o una inadecuada comunicación pueden llevar a un callejón sin salida aquellos convenios que saldrían adelante con una fluida interrelación.

Cuando establecemos como premisa fundamental la idea de “ganar-ganar” (que todas las partes mejoren con el acuerdo), las posibilidades de éxito se multiplican. A veces resulta muy sorprendente que aparezcan matices o soluciones que implican una ganancia escondida o una colaboración añadida que mejora todo el proceso. Alguna de las partes o ambas al mismo tiempo perciben que pueden agregar pequeños cambios que mejoran el acuerdo, satisfacen a todos y encauzan la situación.

La radiónica bien enfocada ofrece soluciones, elimina bloqueos y facilita la fluidez necesaria para alcanzar el éxito en el campo en el que se utilice. Pruébelo y lo comprobará.

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