Milagrería versus radiónica

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Milagrería versus radiónica

La milagrería no tiene nada que ver con la radiónica. Los que utilizamos esta última desde hace años, solemos aclarar que la radiónica es un sistema de mejora personal a distintos niveles que simplemente utiliza elementos energéticos al alcance de cualquiera, para acceder a posibilidades que no se emplean por desconocimiento. Para ilustrarlo, sería como mostrar a una persona que viva en una tribu de la selva, sin acceso a cultura moderna, que un ser humano puede desplazarse en avión de un continente a otro en tan sólo unas pocas horas. Es muy probable que esa persona considerase que un avión es algo que se mueve gracias a la magia, lo cual es totalmente falso.

La radiónica se basa en la utilización de capacidades que todos tenemos, que se ven potenciadas mediante el uso de aparatos especialmente concebidos para tal fin. No hablamos de capacidades extrañas o paranormales. Como ejemplo, diremos que cualquier ser humano puede percibir los cambios entre el frío o el calor. Nuestro organismo se adapta a esos cambios incluso cuando las temperaturas varían ligeramente y, sin embargo, no somos conscientes de esas modificaciones mínimas a no ser que desarrollemos la sensibilidad para percibir los cambios. Igualmente, pero con sólo un mínimo de práctica, también podemos percibir de manera sencilla, cambios en la superficie de la piel de los dedos cuando los deslizamos sobre la superficie de la placa adherente de un equipo de radiónica. Los cambios corresponden a la detección de parámetros energéticos determinados. No hay nada raro ni mágico en eso.

La placa adherente es una parte del aparato radiónico que permite identificar configuraciones vibratorias de estados o situaciones determinadas. Al detectar estos parámetros y ajustar el aparato radiónico, podemos enlazar nuestra situación actual con la correspondiente a realidades mejoradas mediante mecanismos físicos (diales) y circuitos. Podemos además potenciar lo que queremos cuando utilizamos energía adicional (orgón) que modulamos mediante el propio dispositivo en su conjunto (Ver aparato ARE X3 Pro). Todo se lleva a cabo con mucha sencillez y es fácil de realizar siguiendo las instrucciones.

La radiónica (considerada por algunos como simple superchería o “magia” cibernética) tiene sus propios postulados de acción que coinciden en su mayoría con las modernas teorías de la física cuántica, que hace unos años era considerada también como una “locura de mentes científicas que desvarían”.

No se lleve a engaño. La radiónica no promete imposibles ni defiende que cualquier cosa puede hacerse realidad. Es algo más serio, pero también muy efectivo. Ya sabemos que la visualización creativa puede acelerar procesos curativos y lleva a la consecución de metas a nivel deportivo, intelectual o de objetivos de todo tipo. En su vertiente terapéutica la radiónica se engloba dentro de las terapias bioenergéticas y procura acercar al restablecimiento del equilibrio vibratorio como base del bienestar físico (sea este a nivel de conjunto o específico). Como desarrollo personal, la radiónica utiliza los mismos principios, con el objetivo de acercarnos a las configuraciones energéticas de conjunto que permiten vivenciar aquello que programamos en nuestra mente. Es síntesis es una potenciación agigantada de la visualización, pero mucho más sencilla y efectiva. Sea cual sea su interés, experimentar con radiónica puede ser muy interesante, aportándole posibilidades que a día de hoy aparecen como complejas de hacer realidad, pero cuyo valor merece la pena considerar.

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