¿Por qué no se me ocurrió a mí?

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¿Por qué no se me ocurrió a mí?

Esa es una de las preguntas que nos hacemos cuando vemos una solución ingeniosa, un invento ocurrente o una manera fabulosa de ganar dinero con facilidad. Generalmente esto ocurre cuando la oportunidad ya ha pasado o cuando no podemos obtener beneficios, del tipo que sean.

Alguien puede ser capaz de hacer complejos cálculos matemáticos, pero vive en la miseria porque no ha desarrollado la inteligencia práctica necesaria para moverse en los círculos que pueden apoyarle. Un individuo puede ser muy despierto para encontrar fallos técnicos en complejas máquinas, pero ha dejado escapar oportunidades fabulosas de hacerse de oro patentando un sencillo invento.

Hay personas con gran inteligencia que dejar pasar las situaciones adecuadas por no estar sintonizadas con aquello que puede solucionar sus problemas. Otros, menos dotados, simplemente estaban en el lugar adecuado, en el momento adecuado y con la mente despierta para hacer lo que debían.

A veces nos mostramos tercos insistiendo sobre algo que no nos proporciona nada positivo o deseando conseguir una meta que en realidad nos perjudica. Cuando trabajamos con radiónica siempre es bueno programar las cosas de manera “amplia”, permitiendo que nuestra mente actúe de forma libre y fluida ofreciéndonos oportunidades con diferentes matices que quizá no percibimos al principio. Contemplar las cosas como si mirásemos por un tubo no siempre es lo mejor, porque podemos dejar de ver otras opciones que están ahí y que pueden reportarnos tantos o más beneficios de los que podríamos conseguir con una perspectiva más global.

Pregúntese cuál es el objetivo final que usted persigue con una determinada acción. ¿Tener un coche más grande y potente es lo mejor para viajar cómodo? ¿Salir con una determinada persona en concreto es la única manera de tener satisfacción a nivel sentimental? ¿Poseer una casa de dos plantas en lo que necesita para disfrutar de un hogar placentero, cómodo y seguro? Quizá ese coche demasiado grande y potente presente gastos que no queremos asumir o sea un reclamo para que alguien nos asalte. Tal vez la persona que consideramos como nuestra pareja ideal, tiene rasgos que no habíamos considerado y que puede hacernos completamente infelices. La casa de dos plantas puede implicar un esfuerzo de adquisición y mantenimiento tan enormes que no nos permita disfrutar de la vida.

Cuando programe algo para que suceda, tenga en cuenta si el resultado que busca es el que realmente le proporcionará lo que verdaderamente necesita o desea. Si se acostumbra a pensar así, su vida será más satisfaciente y sus objetivos se convertirán en metas que realmente valgan la pena.

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