Radiónica y física cuántica. Nuevos datos de interés.

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Radiónica y física cuántica. Nuevos datos de interés.

El famoso experimento de la doble rendija de Young en la cual el investigador puede determinar, según su deseo, cómo se va a comportar una partícula de materia, siempre se había limitado a corpúsculos diminutos. No obstante, en épocas más recientes, el efecto se había demostrado también para fotones, electrones, neutrones, átomos enteros e incluso moléculas. Es decir, para tamaños cada vez mayores.

La última noticia en este sentido es que un equipo de investigadores, de Suiza y Austria, han conseguido un récord absoluto al lograr que moléculas complejas formadas por hasta 40.000 partículas individuales lleguen a la superposición cuántica. Dos mil átomos al mismo tiempo. Objetos de mayor tamaño una vez más.

El investigador Marcel Mayor y su equipo comentan que la mecánica cuántica y su singularidad es increíblemente robusta. Piensan que, en los experimentos futuros, las propiedades cuánticas podrán conseguirse y demostrarse con objetos macroscópicos o incluso seres vivos.

Ya hemos comentado la similitud de conceptos de la teoría radiónica en relación a la física cuántica, en el sentido de que (según los experimentos radiónicos), es posible influir en la materia mediante equipos pensados para tal fin. Sobre todo, cuando tenemos en mente acciones normalizadoras sobre armazón vibratorio en el que se asientan las estructuras materiales que vemos a nuestro alrededor.

Siguiendo con esa idea, el operador radiónico y su aparato encaran la posibilidad de establecer configuraciones simbólicas y físicas que influyan de forma positiva sobre la realidad, tanto a esferas diminutas como de mayor tamaño, considerando sus niveles vibratorios y energéticos. Tanto en formas sencillas como complejas. Individuales y grupales.

Ya hemos comentado como los desarrolladores de la radiónica siempre han sido persona formadas con profundos conocimientos de ciencia. No obstante, los últimos avances en física cuántica aportan mayor seguridad y confianza a los operadores de dispositivos radiónicos, desterrando el desprestigio que algunos buscan extender al considerar a la radiónica como una simple charlatanería sin base teórica o científica.

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