Radiónica y Psicología

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Radiónica y Psicología

¿Tiene que aportar algo la radiónica al equilibrio psicológico de una persona? Si tenemos en cuenta la cantidad de aspectos que pueden influir en el bienestar de un individuo a este nivel, podemos concluir que la utilización de un aparato radiónico puede tener un uso valioso en este sentido.

Ser una persona psicológicamente equilibrada, implica la capacidad de mantener estabilidad en cuanto a humor, sentimientos y emociones. Mostrar reacciones equilibradas ante los estímulos externos, además de suficiente autocontrol en relación a las necesidades, deseos y pulsiones generados por el propio organismo (comida, bebida, sexo…).

Se demuestra desequilibrio cuando hay un exceso de sensibilidad por los acontecimientos que llegan de fuera, se reacciona con exageración ante sucesos habituales de la vida o se evidencia un alto nivel de inestabilidad o fragilidad afectiva. Los cambios en el estado de ánimo pueden ser muy potentes sin que haya un motivo aparente para ello. Es posible atravesar fases de completa euforia y otras de gran desánimo que pueden desembocar en depresiones más o menos severas.

Es interesante considerar que un aparente extremo equilibrio también puede evidenciar que existe un problema. Es el caso de esas personas que no sufren ninguna alteración cuando se encaran a situaciones límite o grandes pérdidas, porque carecen de sentimientos. Esto se conoce como personalidad atímica. Este extremo también está presente en aquellos que carecen de compasión o escrúpulos y muestran absoluta indiferencia al dolor ajeno.

La falta de equilibrio a nivel psicológico también se refleja en las personalidades muy influenciables o con intereses que cambian radicalmente de la noche a la mañana. La inconstancia permanente suele ser habitual aquí. Por último, mencionar a los sujetos muy inseguros, con gran ansiedad y comportamientos imprevisibles.

Aunque la mayoría de los seres humanos podemos pasar por etapas donde se dan alguna de las características mencionadas, no cabe duda de que la permanencia en el tiempo de los estados citados evidencia que se puede necesitar ayuda externa por parte de expertos en psicología y psiquiatría.

Los desarreglos psicológicos ocasionales pueden tener origen en desequilibrios energéticos o circunstancias externas que afectan a nuestro comportamiento, incluyendo aquí hasta las variaciones atmosféricas que influyen en la conducta (viento, tormentas, bruscas variaciones térmicas o de presión, etc.). Estos desarreglos pueden alterar el desenvolvimiento cotidiano de forma considerable y, sin embargo, tener sencilla solución. La radiónica ofrece posibilidades de acción que abarcan un amplio espectro de elementos que mejoran nuestra respuesta psicológica y la manera en que nos sentimos a este nivel. Por ejemplo, es muy fácil utilizar un programa de equilibrado incluido en el paquete de software del equipo ARE X3 Pro. Existe uno específico diseñado para el aspecto psicológico y otro para la respuesta anímica. El empleo de estas sencillas herramientas puede representar una diferencia notable en la sensación de bienestar, sin necesidad de recurrir a la dependencia de fármacos innecesarios o no recomendables.

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