Si no quiere entrar en una posible depresión, no tome más de 67 gramos de esto al día

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Si no quiere entrar en una posible depresión, no tome más de 67 gramos de esto al día

Cada vez hay más consenso internacional del daño que puede provocar este producto. Son tantas las enfermedades que se asocian a su consumo excesivo que resulta difícil de creer el peligro que conlleva. Lo malo es que está presente de forma absoluta en cualquier supermercado o tienda de alimentación. Lo encontrará en las bebidas, los postres, en las salsas y hasta en la carne. Por supuesto, también en la mayoría de los productos procesados.

Hablamos del azúcar y sus variantes. No se asombre. Realmente es un problema grave. Por ejemplo, hay muchos productos en la alimentación moderna que pudieran causar o agravar la depresión, pero uno de los más significativos es el azúcar, especialmente el azúcar refinado blanco (o moreno) y la fructosa procesada. Uno de los últimos estudios demostró que los hombres que consumían más de 67 gramos de azúcar al día tenían un 23 % más de probabilidades de desarrollar depresión o ansiedad que aquellos que tomaban menos de 40 gramos por día.

La OMS recomienda no exceder la ingesta de 50 gramos de azúcar al día. Algunos estudios reducen esa cantidad incluso a la mitad. Sin embargo, hoy en día se superan los 90 gramos de azúcar al día por habitante en una gran parte de los países (En Estados Unidos mucho más y algo menos en los países subdesarrollados). El asunto es que el consumo excesivo de azúcar está relacionado también con la obesidad, hígado graso, problemas de corazón, diabetes, Alzheimer y otras muchas patologías.

¿Qué se puede hacer? Lo primero tomar conciencia del problema que afecta a todos y después reducir poco a poco el consumo habitual de azúcar en sus diversas formas (incluyendo bollería industrial, snacks y la llamada “comida basura”). Si se hace poco a poco y de forma paulatina, no será necesario sustituir el azúcar por edulcorantes que en la mayoría de las ocasiones hacen más mal que bien.

Si dispone de un dispositivo radiónico puede programarlo con el objetivo de deshabituarse con mayor facilidad de esta adicción dañina. Los usuarios de equipos radiónicos pueden experimentar también los cambios cuando tratan de establecer nuevas pautas de alimentación más saludable o modificar el apetito hacia productos cuyo consumo resulta perjudicial.

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