Si sus relaciones personales van mal, esto puede ser la causa

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Si sus relaciones personales van mal, esto puede ser la causa

¿Piensa que últimamente tiene problemas para relacionarse bien con otras personas? ¿Ha habido discusiones con compañeros o familiares y no entiende bien por qué se han producido?

Un estudio reciente de la Universidad de Indiana muestra una causa para esto, que quizá esté pasando por alto. La vida moderna nos predispone a consumir alcohol, comer más de la cuenta y lo que es peor, conectarnos demasiado a Internet y usar de manera exagerada los teléfonos móviles.

Todo esto lleva a que el periodo de descanso, refiriéndonos al sueño (sobre todo en los países occidentales) esté retrocediendo. Cada vez dormimos menos y eso tiene importantes consecuencias. De hecho, está llegando a ser un problema de salud pública en las naciones desarrolladas. Los efectos más conocidos de la falta de sueño son los problemas de concentración, malestar físico, mareos o dolores de cabeza que se suelen combatir con analgésicos que, encima, suelen causar daño a diversos órganos. Sin embargo, hay otras consecuencias menos conocidas o que pasan desapercibidas.

Cuando dormimos mal, gestionamos mal nuestras emociones. Lo peor es que no nos damos cuenta. Dormir menos horas de las necesarias nos convierte en personas más irascibles y reactivas ante cualquier estímulo que entendamos como negativo (aunque quizá no lo sea si lo pudiésemos analizar con el cerebro descansado). Quitarnos horas de sueño impide realizar análisis correctos de lo que ocurre a nuestro alrededor y nos condiciona a entender que situaciones sin ninguna carga alguna son amenazantes para nosotros. Esto nos lleva a reaccionar de manera improcedente y hace que las relaciones con otras personas sufran deterioro. Es una situación que se convierte en un círculo vicioso negativo. Dormimos mal, reaccionamos mal, nos consideran mal, nos sentimos mal, dormimos mal …… (y continuamos en el bucle).

Por otra parte, las consecuencias de dormir poco no sólo afectan a lo que hagamos al día siguiente. Según otro estudio de la Universidad de Harvard en USA, los procesos alterados causados por la falta de sueño, en las funciones cerebrales de nivel superior, se ven afectados hasta días más tarde.

Si se acuesta muy tarde y se levanta temprano, puede que considere falsamente que su organismo se haya acostumbrado. Incluso quizá se haya habituado a las sensaciones de desánimo, cansancio y negatividad que eso conlleva. Es un gran error. Lo mejor es habituar al organismo poco a poco, durante varios días a acostarse paulatinamente un poco más temprano, hasta que se llegue a las 7 u 8 horas necesarias para que su cerebro y todo su organismo funcione correctamente.

Si posee un dispositivo radiónico, puede utilizarlo de diversas maneras para normalizar el sueño. Puede programar acostarse y dormir a determinada hora o emplear los pulsos de orgón para facilitar la profundización del mismo. Los resultados finales le permitirán enfrentarse a sus retos y perseguir sus objetivos con renovada energía y mayor alegría.

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