La radiónica y la solución de problemas. Tiempo de acción

La radiónica y la solución de problemas. Tiempo de acción

Muchas personas preguntan cuánto tiempo es necesario para cumplir un objetivo utilizando un equipo radiónico. La respuesta está directamente relacionada con la complejidad del asunto y las posibilidades físicas de materialización.

    Comenzaremos diciendo que en asuntos de terapia, el uso de la radiónica suele ser apreciado de forma muy rápida en los síntomas (desde unos minutos hasta pocas horas) y también rápido en la solución si la raíz del problema no tiene ramificaciones profundas. En este último caso, se necesitará algo más de tiempo al igual que ocurriría en un tratamiento convencional. Desde unos días a varias semanas por regla general (aclaramos que durante ese tiempo se pueden usar los dispositivos para varios objetivos o para varias personas también). (Nota.- Para cumplir con la legalidad vigente, recordamos que en problemas de salud siempre debe consultarse a un profesional de la medicina).

En los demás asuntos, ocurre lo mismo. A veces para que algo suceda sólo se precisa influir sobre una o dos variables, mientras que para otras es necesario que concurran múltiples elementos y además en una secuencia más o menos precisa. En estos casos, se necesitará un periodo de tiempo algo superior.

Si el operador conoce la secuencia necesaria para conseguir un objetivo, lo recomendable es usar el dispositivo para incidir en cada uno de los pasos. Una vez conseguido uno, seguir con el siguiente. Si no, entonces es preciso dejarlo actuar y estar pendiente de lo que vaya sucediendo, con la expectativa de sacar partido a los sucesos positivos que nos lleguen en relación al objetivo final que buscamos, aprovechando lo mejor de cada nueva experiencia que aparezca en el camino.

Es el caso de muchas personas que utilizan la radiónica para objetivos relacionados con los ingresos económicos. Si la situación de partida es muy negativa cabe esperar que las cosas empiecen a moverse clarificando las perturbaciones del propio individuo. Cuando la atmósfera se vuelve positiva y cambian las proyecciones de la persona, comienzan a llegar oportunidades para encaminar las actitudes y aptitudes. Una vez que se modifica la mentalidad y las acciones empiezan a aparecer las oportunidades. Los cambios suceden de dentro hacia afuera y no de afuera hacia dentro. Finalmente, como consecuencia de un reacondicionamiento general de todo el universo que rodea al individuo tratado, la mejora económica se hace realidad y llega para quedarse. Cada caso partirá de un estadio diferente y eso marcará la diferencia.

Por otra parte, la radiónica se puede definir también como un sistema de desarrollo personal integral. Funciona y lo hace de manera sorprendente dentro del universo en el que nos movemos y de acuerdo con las reglas físicas en las que estamos inmersos. Generalmente las cosas tienen un proceso que debe seguirse, al igual que una receta de cocina necesita que se den los pasos para que las diferentes acciones den como resultado en plato esperado. Cuando una persona quiere encontrar soluciones o ver objetivos cumplidos, los cambios debe confiar en que las cosas sucederán adoptando una actitud proactiva y atenta a lo que sucede.

La historia del nadador  que quería llegar a la orilla ilustra muy bien lo expresado más arriba:

Un hombre que estaba en la playa comenzó a nadar hacia el mar. Cuando se dio cuenta de que se había alejado demasiado, quiso regresar pero se encontraba ya algo cansado. Pidió ayuda a Dios para que le salvara. Apareció un pequeño velero y el capitán, al verlo fatigado, le ofreció subir al barco. El hombre respondió que no era necesario puesto que confiaba en que Dios le salvaría directamente.

Mientras seguía nadando hacia la orilla, mantenía su plegaria para salir de su peligrosa situación. Un pescador que salía a faenar se lo encontró y le ofreció subir al barco, pero el nadador pensó que no quería subir a la barca deteriorada y con olor a pescado de aquel trabajador. Le dijo: “Gracias. Ya he recorrido un buen trecho de vuelta y estoy más cerca. Dios me dará la fuerza que necesito para llegar” y siguió nadando y rezando para que Dios le salvara.

Por último, ya cerca de la playa, un joven que tomaba el sol flotando sobre una gran colchoneta, al verlo nadar fatigado le preguntó si quería agarrarse a su flotador. El nadador le contestó que ya estaba a relativa poca distancia de la orilla y que Dios le ayudaría para terminar el recorrido. El hombre siguió rezando confiado en que la experiencia iba a terminar bien, pero sintió un fuerte calambre y las fuerzas le fallaron en los últimos metros, por lo que se hundió y se ahogó.

Cuando subió al cielo, se encontró con Dios. Nada más verlo, el hombre enfadado le dijo a Dios: “¡No me ayudaste cuando te lo pedí. Me has defraudado!”. Dios le contestó: “¿Que no te ayudé? ¡Hasta tres veces te envié lo que necesitabas y tu rechazaste la ayuda!”

    Esta historia ilustra que a veces lo que necesitamos se nos presenta como respuesta a nuestras inquietudes, pero estamos tan ofuscados que creemos que la solución nos llegará por vías que no nos convienen o no son las disponibles. Cuando confiamos y mantenemos una postura receptiva se hace imprescindible permanecer atentos a las oportunidades que se nos presentan.

  La Radiónica puede ser una vía de ayuda inestimable en sí misma y las posibilidades que puede proporcionar son tan diversas que sólo tenemos que estar abiertos a identificarlas y aprovecharlas para nuestro beneficio y el de quienes nos rodean. Una oportunidad de mejora que no tiene precio. Tanto si ya la usa como si pudiera hacerlo en el futuro, la focalización de sus objetivos utilizando un dispositivo radiónico puede significar un antes y un después en la materialización de sus metas. Su actitud, su compromiso con sus deseos y su expectación se verán potenciados de manera poderosa.

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